La inflación en México registró una aceleración mayor a la prevista durante febrero. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 4.02% a tasa interanual, de acuerdo con datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. El resultado superó tanto el nivel observado en enero como las expectativas de los analistas, quienes anticipaban una tasa cercana al 3.94%, según un sondeo realizado por Reuters.
El repunte coloca nuevamente a la inflación por encima del rango objetivo del Banco de México, que busca mantener el indicador en torno al 3% con un margen de variación de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo. Además, se trata del nivel más alto desde mediados de 2025 y rompe una racha de varios meses en los que el indicador se había mantenido dentro de ese intervalo.

El informe del organismo estadístico también indicó que, en términos mensuales, el índice registró un aumento de 0.50% respecto a enero, reflejando presiones en diversos componentes de la canasta de consumo. Dentro del índice subyacente —que excluye productos de alta volatilidad y se considera un indicador más estable para evaluar la tendencia de precios— la inflación anual se ubicó en 4.50%, con incrementos tanto en mercancías como en servicios.
Entre los factores que explican la aceleración destacan aumentos significativos en productos agropecuarios, particularmente frutas y verduras. En febrero se observaron incrementos importantes en artículos como jitomate, limón, papa y tomate verde, que registraron variaciones de doble dígito y tuvieron una incidencia directa en el aumento del índice general de precios.

Especialistas también señalan que el comportamiento reciente de la inflación responde a presiones externas e internas. Entre ellas se encuentran el encarecimiento de algunos energéticos en los mercados internacionales, impulsado por tensiones geopolíticas, así como ajustes fiscales y cambios en costos de producción que han impactado el precio de diversas mercancías y servicios.
El repunte inflacionario añade presión sobre las decisiones de política monetaria del banco central. Analistas consideran que, ante este escenario, es probable que el Banco de México adopte una postura cautelosa en su próxima reunión, evaluando si el aumento de los precios representa un fenómeno temporal o una tendencia que podría prolongarse en los próximos meses. Mientras tanto, el comportamiento de la inflación continuará siendo uno de los principales indicadores para medir la estabilidad económica del país y el poder adquisitivo de los hogares.
