El sarampión es una enfermedad viral causada por el virus del sarampión (un morbillivirus) que se transmite por gotas respiratorias y por el aire; es una de las enfermedades humanas más contagiosas (puede infectar a gran parte de las personas susceptibles que conviven con un caso). Clínicamente comienza con fiebre alta, tos, secreción nasal y conjuntivitis; a los 2–4 días aparecen las manchas de Koplik en la boca y luego la erupción cutánea característica que se extiende de la cara al resto del cuerpo. Las complicaciones más graves incluyen neumonía, encefalitis y, en bebés o personas con malnutrición o con sistemas inmunitarios debilitados, la muerte. Estas descripciones y riesgos están bien documentados por la Organización Mundial de la Salud y organismos sanitarios internacionales.

Desde marzo de 2025 México vive un repunte marcado: los reportes oficiales y organizaciones internacionales registran miles de casos confirmados y varias decenas de defunciones concentradas principalmente en el estado de Chihuahua —epicentro del brote— aunque hay transmisión en múltiples entidades; los recuentos varían con la actualización de datos (por ejemplo, cortes periodísticos y reportes oficiales de septiembre de 2025 mencionan entre ~4,300 y ~4,570 casos confirmados y alrededor de 17–19 muertes). Ese número hace que, en el contexto de este brote, la letalidad observada entre casos confirmados ronde aproximadamente 0.4% (esto es una estimación aritmética sobre los casos y muertes reportados y puede cambiar con nuevas notificaciones). Las autoridades sanitarias mexicanas y la OPS/PAHO han activado vigilancia, campañas de búsqueda activa y jornadas masivas de vacunación para contener la transmisión.

¿Por qué volvió el sarampión?
La principal explicación es la disminución o interrupción de coberturas vacunales sostenidas —en muchos países la pandemia de COVID-19 dejó huecos en esquemas rutinarios— y la presencia de grupos de población no vacunados u subvacunados (niños, comunidades móviles o jornaleras, y adultos sin esquema documentado). La vacuna triple viral (SRP/MMR) es segura y altamente eficaz: con dos dosis se alcanza protección muy alta (la segunda dosis completa la inmunidad en la mayoría de los vacunados). Para detener un brote se requiere alcanzar y sostener coberturas cercanas al 95% para generar inmunidad de rebaño; los informes técnicos regionales y nacionales han señalado descensos en la cobertura en los últimos años y subrayan la necesidad de campañas de recuperación.

Las poblaciones más vulnerables son los niños menores de cinco años, las personas no vacunadas, quienes tienen deficiencia inmunitaria y comunidades con acceso limitado a servicios de salud. Las autoridades han ampliado rangos de edad para la vacunación en contextos específicos, instalado centros masivos y emitido lineamientos para investigación y respuesta rápida.
La medida preventiva más eficaz es completar el esquema de vacunación: una primera dosis al año y la segunda según el esquema nacional (la pauta puede variar, por eso conviene revisar la cartilla de vacunación o consultar a la unidad de salud). Si hay sospecha de contacto o síntomas compatibles (fiebre alta, tos, conjuntivitis, exantema) es importante aislarse, buscar atención médica y notificar a las autoridades para que se realice la investigación y control de contactos. Las recomendaciones oficiales insisten en vacunar a los rezagados, fortalecer la vigilancia y mantener medidas de protección en centros de salud y aulas mientras persista la transmisión. Para datos actualizados y centros vacunación consulta los boletines de la Secretaría de Salud y de la OPS/WHO.
