En la mañana del 19 de octubre de 2025, alrededor de las 9:30 a.m., el Museo del Louvre en París fue víctima de un audaz robo durante horas de visita: varios delincuentes accedieron por la fachada sobre el Sena, forzaron una ventana del segundo piso y sustrajeron joyas de la Galería de Apolo en un operativo que duró entre cuatro y siete minutos.

Los asaltantes utilizaron un monte-meubles (una cesta elevadora montada en camión) para ganar altura hasta la ventana, rompieron los vidrios con herramientas como cortadoras de disco y atacaron dos vitrinas de alta seguridad; después huyeron en motocicletas. Las alarmas se activaron, hubo amenazas a guardias pero no se reportaron heridos; testigos y cámaras muestran la salida rápida de los agresores.
Las autoridades francesas cerraron el museo temporalmente mientras peritos forenses y la policía revisaban cámaras, rutas de escape y posibles complicidades internas. El caso fue asignado a una unidad especializada en robos; se desplegó la investigación criminal con análisis forense y revisión de CCTV para identificar a los sospechosos y la logística del golpe.

El robo desató críticas políticas y preocupación pública por las medidas de seguridad: el presidente Emmanuel Macron condenó el hecho y prometió “hacer todo lo posible” para recuperar los objetos y castigar a los responsables; ministros y dirigentes culturales anunciaron refuerzos a la seguridad y auditorías en los protocolos del museo. Sindicatos y sectores culturales señalaron problemas de recursos y afluencia que pueden dejar “puntos ciegos” en la protección de algunas salas.
Fuentes dicen que, aunque el Louvre había modernizado cámaras y controles en los últimos años, la magnitud y profesionalismo del golpe subrayan vulnerabilidades logísticas (acceso por fachadas, uso de equipos de obra y vehículos) que ahora están siendo objeto de revisión urgente por parte del Estado y del propio museo. La recuperación de las piezas y la detención de los implicados siguen siendo prioridades de la investigación.
