Claudia Sheinbaum escribió una página nueva en la historia de México al encabezar —la noche del 15 de septiembre de 2025— su primer Grito de Independencia como presidenta, un hito porque por primera vez una mujer pronunció la arenga desde el balcón principal de Palacio Nacional ante decenas de miles de personas reunidas en el Zócalo. La jornada reunió a públicos y medios y rápidamente fue reportada por la prensa nacional e internacional como un momento simbólico de la representación femenina en el poder.

El acto respetó el ritual: Sheinbaum tocó la campana de Dolores, enarboló la bandera y lanzó las tradicionales arengas —los vivas característicos del Grito—, pero además imprimió al procedimiento un énfasis claro en las mujeres de la historia y en las mexicanas anónimas. Durante su intervención rindió homenaje a las heroínas de la Independencia y a las mujeres que han sido “olvidadas por la historia”, mencionando apellidos y nombres históricos en señal de reivindicación; varios medios recogieron que el mensaje buscó colocar a las mujeres como protagonistas de aquella gesta y de la memoria nacional.

En lo protocolario y en lo simbólico también hubo novedades: la banda presidencial que portó la presidenta para la ceremonia fue confeccionada por mujeres militares de las Fábricas de Vestuario y Equipo de la Secretaría de la Defensa Nacional; se difundió el proceso de bordado (con hilos de oro y plata y el escudo bordado a mano) y Sheinbaum reconoció públicamente el trabajo de esas mujeres, subrayando el valor del oficio detrás del símbolo. Además, la bandera y la entrega de insignias tuvieron participación de cadetes y mujeres uniformadas en distintos momentos de la ceremonia, lo que reforzó el gesto de paridad en los honores.

El significado público de la noche fue doble: además de la solemnidad cívica, el gesto mismo —una mujer pronunciando el Grito desde el balcón histórico— fue interpretado por comentaristas y cronistas como un emblema de cambios en la representación política y como una invitación a reescribir la memoria que suele invisibilizar a las mujeres. La presidenta, en sus arengas y reconocimientos, buscó nombrar a mujeres de la independencia (como Leona Vicario y Josefa Ortiz) y a las heroínas anónimas, y las cámaras y redes sociales replicaron la escena en minutos, convirtiendo al evento en tema central del cierre de las Fiestas Patrias
