
Hace medio siglo, en marzo de 1960, ocho chiapanecos integrados en el grupo “Pañuelo Rojo” emprendieron una travesía que pasaría a la historia del estado: la primera expedición exitosa por el Cañón del Sumidero. Liderados por Jorge Narváez Domínguez, Maximiliano Hernández Castillejos y Martín Pérez Chamé, los exploradores se aventuraron en dos balsas —”La Negra” y “La Amarilla”— a enfrentar rápidos impredecibles, corrientes fuertes y la presencia de cocodrilos, después de que varias expediciones internacionales habían fracasado en el intento.

La aventura duró más de un mes: comenzó en la isla Cahuaré, cerca del puente Belisario Domínguez, y terminó el 8 de abril en La Ceiba, municipio de Chicoasén, después de recorrer aproximadamente 25 kilómetros por el río Grijalva. La noticia de su éxito tuvo amplia cobertura mediática en todo el país, y el entonces gobernador Samuel León Brindis les rindió homenaje personalmente, reconociendo su valentía y espíritu explorador que puso a Chiapas en el mapa de las hazañas aventureras.

Hoy, en este 50 aniversario, su legado sigue vivo en el estado: sus nombres se recuerdan en rutas de escalada del cañón, en homenajes oficiales y en las historias que se transmiten de generación en generación. El grupo “Pañuelo Rojo” demostró que con coraje, preparación y unidad, es posible superar los obstáculos más grandes, dejando un ejemplo de identidad y orgullo chiapaneco que trasciende el tiempo.
