
Desde 2011, cuando su primera banda sonora —la sorprendente e inquietante música para el drama Red social de David Fincher— les valió un Oscar, Trent Reznor y Atticus Ross han disfrutado de una carrera notablemente prolífica y constante como compositores para cine y televisión.
Han demostrado una versatilidad impresionante en más de una decena de bandas sonoras, incluida la cinética música electrónica creada para la película de tenis de Luca Guadagnino Desafiantes(2024); los tensos arreglos compuestos para el nuevo melodrama de Guadagnino Cacería de brujas; y el trabajo con influencias de jazz que hicieron para la película de Pixar Soul (2020), por la que ambos ganaron un segundo Oscar. Sin embargo, su trabajo más reciente, escrito para la extravagancia color neón Tron: Ares, de Disney, es el primero en el que su crédito aparece como Nine Inch Nails, el pionero grupo de rock industrial que Reznor fundó en 1988 y al que Ross se unió en 2016.

“Tuvo un impacto muy importante en lo que terminó ocurriendo”, dijo Reznor en una videollamada reciente. “Dio lugar a algo que no habría pasado si se hubiera llamado Trent y Atticus”.
Llena de melodías inquietantes y texturas sintéticas distorsionadas, la banda sonora creada por Nine Inch Nails para Tron: Ares evoca tanto asombro como amenaza, algo que va perfecto con una historia que explora los beneficios y peligros potenciales de la inteligencia artificial. La película adopta por momentos una estética retrofuturista, lo que permite a Reznor y Ross crear un paisaje sonoro que por un lado se siente intensamente contemporáneo y por el otro como parte de un diálogo con las primeras bandas sonoras electrónicas de Tangerine Dream, Giorgio Moroder y Wendy Carlos, cuyas sinfonías de sintetizador musicalizaron la Tron original de 1982.

Reznor y Ross pasan gran parte de su tiempo trabajando juntos en la soledad de su estudio de Los Ángeles. Pero para esta entrevista estaban —por una vez— en habitaciones diferentes, disfrutando de un día libre poco común antes de los dos conciertos en su ciudad natal que cerraron la reciente etapa de la triunfal gira Peel It Back Tour de Nine Inch Nails. Aunque son conocidos por su severidad estética y su hosca introversión —“Somos personas aisladas y normalmente no queremos pasar el rato con otras personas”, comentó Reznor—, la llamada reveló un destello de desenfado: en un estante de la oficina de Ross se asomaba una foto autografiada y enmarcada de uno de sus ídolos, David Hasselhoff. (“Me gusta tener cerca las cosas que valoro”, comentó entre risas).
Los conciertos de la gira Peel It Back combinan impresionantes efectos visuales con algunas reinterpretaciones electrizantes de clásicos de Nine Inch Nails con ayuda del productor Boys Noize; como la transformación del palpitante rock de “Closer” en una implacable versión para bailar. “Es un concierto de rock, pero se siente como si estuviera construido de una manera nueva”, dijo Ross. “No lo digo con arrogancia, pero así es como lo siento”.

El dúo había planeado hacer un festival en Los Ángeles enfocado en música de cine llamado Future Ruins para principios de noviembre, pero lo cancelaron “para repensarlo y reevaluarlo”, escribieron los organizadores en un comunicado a principios de este mes.
La banda sonora y la gira, que continuará el próximo año, representan un período nuevo y rejuvenecido en la siempre cambiante banda que Reznor ha liderado durante casi cuatro décadas. “Nine Inch Nails estuvo estancado por un tiempo porque no me parecía particularmente interesante”, dijo. “No se sentía creativamente estancado en cuanto a lo que había que expresar, pero el contenedor en el que estaba se sentía un poco tedioso”. De pronto, todo eso ha cambiado. Ahora, para Reznor, estar en Nine Inch Nails “vuelve a sentirse vital y emocionante”. “Componer”, añadió, “y poder trabajar en esos extraños encargos nos ha vigorizado mucho, creo, como artistas y personas”.
