Texto y fotos: César Wesche
Cuando la poesía se transforma en canción y se interpreta desde lo más profundo del alma, nacen historias capaces de tocar fibras íntimas. Así se vivió la presentación de María San Felipe ante el público chiapaneco con su tour “Por si volvieras”, una experiencia musical cargada de sensibilidad, memoria y verdad emocional.
Consolidada como una de las voces más representativas de la música de autor, la cantautora logró un encuentro cercano y honesto con su audiencia. Deleitó con temas de su propia autoría como “Por si volvieras”, además de compartir lecturas de su libro “Ni que nos quedaran tantos”. El repertorio incluyó piezas como “En tus brazos”, “Intermitente” y “Nunca nos faltó el amor”, evocando desamor, soledad y melancolía, junto a otras composiciones que han marcado su trayectoria.
La noche tuvo un momento especial al recordar y agradecer al maestro chiapaneco Raúl Ornelas, con quien comparte no solo una profunda amistad, sino también una colaboración artística plasmada en el tema homónimo “Por si volvieras”. El gesto fue recibido con cálidos aplausos y complicidad del público.
A lo largo del concierto, la poesía fue el hilo invisible que hilvanó cada canción, narrando la historia de un gran amor: uno que existió, que dejó huella, pero que por azares del destino no logró concluir. Esta narrativa mantuvo a los asistentes en un viaje emocional donde cada letra se convirtió en refugio y aliciente para el alma. La voz aterciopelada e inconfundible de María San Felipe permitió que cada historia se sintiera propia, cercana, casi vivida.
La obra de la artista ha trascendido fronteras. Sus canciones y poemas han sido ovacionados en festivales internacionales y foros culturales; han acompañado movimientos sociales, servido de consuelo en tiempos de lucha y celebración, y permanecido como faro constante del espíritu humano.
Con más de 200 canciones y poemas nacidos de su pluma, su legado creativo continúa sembrándose en el corazón de quienes la escuchan. Sus letras han sido interpretadas por voces como Susana Zabaleta, y su firma artística se ha enriquecido con colaboraciones junto a Raúl Ornelas y María Bernal. Millones de reproducciones en plataformas digitales confirman que su arte sigue expandiéndose, sin prisa, pero con una profundidad que deja huella.
El cierre del concierto estuvo cargado de especial emotividad. María San Felipe invitó a los presentes a elevar un agradecimiento “hasta el cielo”, recordando a quien fue un referente fundamental en su camino poético. Con el corazón en la mano, rindió homenaje al gran poeta chiapaneco Jaime Sabines, recitando “Espero curarme de ti” como un acto de amor, gratitud y reconocimiento a la palabra que transforma.
Acompañada por el guitarrista Andrés Tinoco, la cantautora yucateca alternó canciones que evocaron desamor, soledad y melancolía, mientras los poemas fueron escuchados con atención y respetuoso silencio.
Fue una noche en la que música, poesía y memoria se abrazaron para recordar que el arte, cuando nace del alma, siempre encuentra el camino de regreso al corazón del público.







































