
Agustín Víctor Casasola y Miguel Casasola, conocidos colectivamente como los Hermanos Casasola, son figuras centrales en la historia de la fotografía y el fotorreportaje en México. A principios del siglo XX, en un país inmerso en la agitación de la Revolución Mexicana, su visión y talento transformaron la manera en que se documentaban los acontecimientos. Con una agudeza periodística sin precedentes para su época, se dedicaron a capturar la esencia de un México en plena ebullición, estableciendo las bases de lo que hoy conocemos como fotoperiodismo y dejando un legado visual insustituible.

La trayectoria de los Casasola se consolidó con la fundación de la Agencia Fotográfica Casasola, un proyecto que trascendió la simple toma de imágenes para convertirse en un vasto archivo documental. A través de sus lentes, registraron desde los retratos solemnes de presidentes y líderes revolucionarios hasta las escenas más íntimas de la vida cotidiana, los desfiles militares, los eventos sociales y la cruda realidad de los conflictos armados. Su trabajo no solo abarcó la Revolución, sino que también documentó el Porfiriato y las décadas posteriores, ofreciendo una crónica visual exhaustiva de las transformaciones políticas y sociales del país.

La obra de los Hermanos Casasola es un tesoro nacional, considerado el archivo fotográfico más importante de México. El “Archivo Casasola”, que alberga cientos de miles de negativos, no solo es un testimonio histórico invaluable, sino también una fuente fundamental para historiadores, investigadores y el público en general que busca comprender el pasado mexicano. Su compromiso con la imagen como documento fidedigno y su habilidad para capturar la humanidad en medio del caos los consolidan como los verdaderos pioneros del fotorreportaje, cuya influencia y relevancia perduran hasta la actualidad.

