Texto y fotos: césar Wesche
Entre aplausos, emociones compartidas y el latido colectivo de la tradición, la Compañía de Danza Folklórica Tuchtlán celebró quince años de trayectoria con la gala titulada Los colores del mestizaje, un homenaje al mosaico cultural que conforma la identidad mexicana.
Fundada en 2010 bajo la dirección de la maestra Erick Franco García Toledo, la compañía ha llevado la danza chiapaneca a escenarios dentro y fuera del estado, guiada por un propósito claro: honrar el patrimonio cultural a través del movimiento. Sus 45 integrantes —mujeres y hombres de distintas edades— comparten un compromiso que trasciende el escenario: preservar y difundir las raíces que han dado forma a generaciones enteras.
La celebración reunió a público, estudiantes, familias y artistas que, más que espectadores, se convirtieron en cómplices de una historia tejida con esfuerzo y pasión. Entre los invitados especiales destacó el Grupo Folklórico Zazil-Ha, originario de Acapulco, Guerrero, cuya participación reafirmó el espíritu de hermanamiento cultural que la danza es capaz de generar.
Durante el intermedio se realizó la entrega de reconocimientos a instituciones que han sido pilares de la vida artística chiapaneca. El Centro Cultural de Chiapas Jaime Sabines fue distinguido por su labor en la formación y promoción de las artes escénicas, mientras que el Teatro Emilio Rabasa recibió un homenaje por su compromiso constante con la agenda cultural del estado. Ambos reconocimientos fueron recibidos con calidez, reflejo de la gratitud de una comunidad que valora los espacios donde el arte florece.
El Grupo Folklórico Zazil-Ha, perteneciente al Colegio de Bachilleres Plantel 2 de Acapulco, expresó un emotivo agradecimiento a la maestra Franco García por su liderazgo y dedicación a lo largo de estos quince años. Su nombre, Zazil-Ha, que en lengua maya significa “gota de agua cristalina”, simboliza la pureza y permanencia del legado cultural que han defendido desde 1985. Gracias a la disciplina y constancia de sus integrantes, hoy representan no solo a su plantel, sino con orgullo al estado de Guerrero a nivel nacional.
La gala concluyó con la energía de un público conmovido, consciente de que la danza no solo preserva tradiciones, sino que también construye puentes entre comunidades y brinda a las nuevas generaciones un profundo sentido de pertenencia.
En cada paso, en cada falda que se desplaza con el viento y en cada sonrisa compartida sobre el escenario, la Compañía Tuchtlán reafirmó que los colores del mestizaje no solo se miran: se sienten, se viven y se celebran.










