El 14 de agosto de 1945, conocido como V-J Day (Victory over Japan Day), miles de personas celebraban en Times Square, Nueva York, el anuncio de la rendición de Japón y con ello el fin de la Segunda Guerra Mundial. Ese día, el fotógrafo Alfred Eisenstaedt, trabajando para Life Magazine, capturó una de las imágenes más representativas del siglo XX: un marinero besando a una enfermera en plena multitud. La instantánea se convirtió en un símbolo universal de alegría, libertad y alivio tras años de conflicto bélico.

Lo curioso es que la escena no fue planeada ni posada. Eisenstaedt relató después que el marinero, emocionado por la noticia, comenzó a besar a mujeres al azar en la calle. En ese instante, al ver a una joven enfermera de blanco, la sujetó y la besó sin pedir permiso. La foto congeló el momento de manera tan espontánea que transmitió la euforia colectiva del final de la guerra. Sin embargo, lo que en 1945 se interpretó como una imagen romántica, con el paso de los años abrió un debate sobre el consentimiento y la forma en que se representan las mujeres en la cultura popular.

La identidad de los protagonistas fue durante décadas un misterio. Life nunca registró sus nombres, lo que dio pie a múltiples reclamaciones. Con el tiempo, varias investigaciones apuntaron a que el marinero era George Mendonsa y la enfermera Greta Zimmer Friedman, aunque otros nombres también fueron considerados. Friedman, quien era asistente dental y no enfermera, declaró en entrevistas posteriores que aquel beso la tomó por sorpresa, pero que lo entendió en el contexto de la celebración y no lo consideró un ataque.

La foto se publicó en Life y rápidamente alcanzó estatus icónico, apareciendo en portadas, murales y reproducciones alrededor del mundo. Más allá del beso, representó un cambio de época: el cierre de un conflicto que había dejado más de 60 millones de muertos y el inicio de un nuevo orden mundial. Para Estados Unidos, fue una imagen de victoria, unión y alivio colectivo tras años de sacrificios.

Hoy en día, la fotografía sigue siendo materia de análisis y debate. Algunos la ven como un símbolo de esperanza y felicidad en medio del caos; otros, como un recordatorio de cómo los gestos sin consentimiento pueden romantizarse en el discurso histórico. Sea como sea, “El beso de Times Square” permanece como una de las imágenes más reproducidas de todos los tiempos, prueba de cómo una sola fotografía puede encapsular la emoción de una generación.
