
El 9 de octubre de 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, nació en Liverpool un niño llamado John Winston Lennon. Nadie podía imaginar que aquel bebé, nacido entre sirenas antiaéreas y tiempos convulsos, se convertiría en una de las figuras más influyentes del siglo XX. Hoy, en 2025, el mundo celebra su 85º aniversario recordando no solo su música, sino su visión humanista, su rebeldía y su inquebrantable fe en la paz.

Desde muy joven, Lennon mostró una mezcla única de ingenio, ironía y sensibilidad. En 1960 fundó The Beatles junto a Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr. Aquella banda, que empezó tocando en bares de Hamburgo y clubes de Liverpool, terminó revolucionando la música moderna. Con canciones como Strawberry Fields Forever, All You Need Is Love, Come Together o Across the Universe, Lennon ayudó a moldear la conciencia cultural de una generación que buscaba respuestas más allá de las convenciones.

Pero John no fue solo un Beatle. Fue un artista en constante evolución. Tras la separación del grupo, en 1970, exploró un camino más íntimo y político. Junto a Yoko Ono, su compañera de vida y de lucha, Lennon convirtió su arte en activismo. Sus canciones Imagine, Give Peace a Chance y Instant Karma! se transformaron en himnos de esperanza y resistencia frente a la guerra y la injusticia. Para él, la música era una herramienta de transformación, una manera de invitar a la humanidad a soñar y actuar por un mundo mejor.
A lo largo de los años, su legado ha trascendido los límites de la música. En cada generación, nuevos artistas —desde U2 hasta Coldplay, pasando por artistas independientes de todos los géneros— encuentran inspiración en su mensaje de autenticidad, amor y rebeldía. Lennon demostró que ser un artista significaba también ser consciente, valiente y vulnerable; que cantar sobre el amor no era cursi, sino revolucionario.

En este 2025, el 85º aniversario de su nacimiento se conmemora en distintos rincones del planeta. En Liverpool, su ciudad natal, el Museo The Beatles celebra con una exposición especial titulada “Imagine 85: El legado de un soñador”, que incluye manuscritos, fotografías inéditas y grabaciones restauradas. En Nueva York, el “Strawberry Fields Memorial” del Central Park —ubicado frente al edificio Dakota donde vivió y murió— se llenará de flores, guitarras y voces que entonarán sus canciones al caer la tarde. Incluso en plataformas digitales, millones de fanáticos organizarán maratones musicales en honor al artista.

El mensaje de Lennon sigue siendo tan relevante como en los años 60 y 70. En un mundo marcado por divisiones, guerras y tensiones sociales, sus palabras —“You may say I’m a dreamer, but I’m not the only one”— resuenan como una plegaria universal. Su idealismo, lejos de parecer ingenuo, se ha convertido en una brújula ética para quienes creen que el cambio empieza con la imaginación.

A 85 años de su nacimiento, John Lennon no solo es recordado como un músico legendario, sino como un símbolo del poder de soñar en voz alta. Su vida fue un acto de creación constante: de canciones, de ideas, de amor y de utopías. En cada acorde de Imagine, en cada verso de Across the Universe, late la convicción de que un mundo más justo y compasivo aún es posible. Y mientras su música siga sonando, el sueño de Lennon seguirá vivo.

