La gentrificación en la Ciudad de México ha transformado colonias como Roma, Condesa, Juárez y Santa María la Ribera durante la última década. El aumento en el precio de la vivienda, la llegada de nuevos residentes con mayor poder adquisitivo y la apertura de comercios más elitistas han modificado la vida barrial.

El Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva, señala en su más reciente Programa General de Ordenamiento Territorial que la presión del sector inmobiliario y la llegada de habitantes con mayor poder adquisitivo están desplazando a los residentes originales.
La gentrificación no solo dispara los precios, también diluye las raíces culturales y dificulta que los nuevos vecinos formen comunidad.

El fenómeno de los nómadas digitales, impulsado por el trabajo remoto tras la pandemia, aceleró esta reconfiguración urbana.
Según la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), en los últimos años ha crecido la preferencia de extranjeros por vivir o adquirir propiedades en México para rentarlas a corto plazo.
El IPDP informó que entre 2000 y 2020, las viviendas de uso temporal (como Airbnb) crecieron 324%, pasando de 22 mil 122 a 71 mil 780.

