Texto y fotos: César Wesche
La agrupación chiapaneca El Viaje de Medianoche fue la encargada de encender el ambiente en la apertura del concierto de Enjambre. Con su estilo de folk/rock psicodélico, la banda transportó al público a una atmósfera introspectiva y vibrante, abordando en sus letras temas existenciales, románticos y efímeros.
La energía de sus interpretaciones marcó el inicio de una noche cargada de emociones, donde lo local se mezcló con lo nacional, consolidando a El Viaje de Medianoche como una propuesta emergente que promete trascender fronteras.
Posteriormente la noche se transformó en un ritual sonoro cuando Enjambre subió al escenario para regalarle al público chiapaneco un concierto que difícilmente se olvidará. La banda, considerada una de las más influyentes del rock en español, regresó a la entidad con su gira “Daños Luz Tour”, y desde los primeros acordes dejó claro que su historia sigue escribiéndose con la misma intensidad que hace más de dos décadas.
UN VIAJE ENTRE EL PASADO Y EL PRESENTE
Lo que distingue a esta gira es la manera en que Enjambre logra tender un puente entre el ayer y el hoy. Temas que ya son himnos los que definieron a toda una generación de oyentes convivieron con nuevas propuestas que muestran la madurez y evolución de la banda. Cada interpretación fue un recordatorio de por qué su sonido, a medio camino entre lo retro y lo contemporáneo, sigue siendo tan vigente.
UNA EXPERIENCIA QUE VA MÁS ALLÁ DE UN CONCIERTO
El “Daños Luz Tour” en Chiapas fue más que una presentación en vivo: fue un encuentro emocional. El público no solo asistió a escuchar canciones, sino a compartir un viaje en el que la música se convirtió en un lenguaje común. Hubo momentos de euforia, de introspección y de pura celebración, esos instantes que solo una banda con la fuerza escénica de Enjambre puede provocar.
Al final, quedó claro que lo suyo no es solo ofrecer un espectáculo, sino crear memorias colectivas. Y en Chiapas, lo lograron con creces.





















