
Esta celebración se conmemora cada 21 de julio, fecha establecida en 2004 por la Organización Mundial de la Protección Animal. Surgió con el propósito de crear un reconocimiento global para estos animales, visibilizar su papel fundamental en la vida humana y dar voz a las problemáticas que enfrentan: desde el abandono y el maltrato hasta la falta de espacios dignos y políticas de protección adecuadas.

Su importancia radica en destacar el vínculo único que une a personas y perros, así como su labor indispensable como compañeros, guías, rescatistas o apoyo terapéutico. Es también una invitación a promover la adopción responsable, la tenencia consciente y el respeto hacia todos los seres vivos, recordando que cuidarlos es un compromiso de toda la sociedad.

