
El Día Mundial del Cacao se celebra cada 7 de julio, una fecha establecida oficialmente en 2010 por la Organización Internacional del Cacao (ICCO) en conjunto con instituciones del sector. Su creación recuerda la llegada del grano a tierras europeas en el año 1550, cuando fue llevado desde América y comenzó su difusión por el mundo, pero su verdadero propósito es reivindicar la historia, el valor cultural y la importancia económica de este cultivo originario de las cuencas del sureste mexicano y Centroamérica.

Esta fecha es fundamental para visibilizar la labor de las comunidades indígenas y campesinas —entre ellas muchas de Chiapas— que han preservado el saber ancestral sobre el cacao desde tiempos prehispánicos, cuando se consideraba un regalo de las deidades. Busca también denunciar las desigualdades de la cadena productiva, promover el cultivo sostenible, el comercio justo y rescatar variedades nativas en riesgo, alejándose de la visión que reduce el grano únicamente a materia prima para el chocolate.

Más allá de los festejos, el Día Mundial del Cacao invita a reconocer que cada grano lleva consigo siglos de herencia cultural y el esfuerzo de miles de familias. En México, país de origen de esta especie, se convierte en un llamado a fortalecer el mercado local, proteger los territorios de cultivo y mantener viva la tradición que convirtió al cacao en símbolo de identidad y riqueza natural.

