
Cada 30 de agosto, el mundo se une para conmemorar el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. Esta fecha, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, busca recordar a las miles de personas que han sido arrancadas de sus vidas y comunidades, dejando tras de sí un vacío doloroso y una búsqueda incansable por parte de sus seres queridos. Es un día para honrar su memoria, visibilizar su sufrimiento y renovar el compromiso global para erradicar esta práctica inhumana.

La desaparición forzada no solo afecta a la víctima directa, sino que también tiene un impacto devastador en sus familias, amigos y en la sociedad en su conjunto. La incertidumbre, el miedo y la angustia se convierten en compañeros constantes de quienes buscan a sus seres queridos. Este día nos invita a solidarizarnos con ellos, a escuchar sus historias y a apoyar sus esfuerzos por encontrar la verdad y obtener justicia. Es fundamental que los Estados asuman su responsabilidad en la prevención, investigación y sanción de estos crímenes, así como en la reparación integral de las víctimas.

En este Día Internacional, reafirmamos nuestro compromiso de luchar contra la impunidad y de promover el respeto a los derechos humanos en todo el mundo. Instamos a los gobiernos a ratificar y aplicar la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, y a fortalecer los mecanismos de búsqueda y localización de personas desaparecidas. Solo así podremos construir un futuro donde nadie más tenga que sufrir la terrible experiencia de la desaparición forzada.

