Texto y fotos: Teo Victoria
Con una pequeña caminata del pozo hacia la capilla, acompañada de cuetes y banda de viento, se realizó el rompimiento y los creyentes celebraron con gran algarabía al Señor del Pozo.
Como cada año, el tercer viernes de Cuaresma esta tradición se vive en el rancho de los hermanos Gómez. “Tío Villo”, heredero de sus ancestros, mantiene viva esta herencia familiar al organizar con fervor el día junto a sus familiares.
Así, entre una procesión zoque con ramilletes, banda, muñeconas, cuetes, cánticos y una profunda fe, la familia se preparó para celebrar esta fecha tan memorable, una tradición que ha perdurado por generaciones.
¡Qué viva el Señor del Pozo, muchachos!
¡Y qué vivan por muchos años estas tradiciones!































