Laura Itzel Castillo Juárez fue electa como nueva presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República el viernes 29 de agosto de 2025, obteniendo 101 votos a favor y sólo cinco en contra. Este nombramiento se realizó durante la Junta Previa del Senado y será ratificado formalmente en la sesión del próximo 1° de septiembre.

Nacida el 16 de noviembre de 1957 en la Ciudad de México, Castillo es arquitecta egresada de la UNAM. Es hija del reconocido líder de izquierda Heberto Castillo y ha militado activamente en movimientos progresistas, como el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y, posteriormente, fue militante fundadora de Morena. Su carrera pública incluye cargos significativos: diputada federal (1997–1999 y 2009–2012), jefa delegacional de Coyoacán (1999–2000), secretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda en la CDMX (2000–2005), directora de la Red de Transporte de Pasajeros (2015–2018) y consejera independiente en el Consejo de Administración de Pemex (2020–2025).

Asumir la presidencia del Senado implica liderar la Mesa Directiva en el segundo año de la LXVI Legislatura (2025–2026), lo cual transforma su rol en el corazón del trabajo parlamentario: convocar y dirigir sesiones, supervisar la agenda legislativa, garantizar el respeto al reglamento y representar institucionalmente a la Cámara Alta. En esta nueva Mesa Directiva, destaca la histórica conformación en su totalidad por mujeres, incluyendo cargos de vicepresidenta y secretarías.

Entre los principales retos que enfrenta Laura Itzel Castillo están la polarización política, la necesidad de equilibriar institucionalidad con su trayectoria ideológica, y mantener la legitimidad de la conducción del Senado frente a cuestionamientos de la oposición. Precisamente, desde el PAN la senadora Lilly Téllez votó en contra de su elección, criticando su supuesta falta de objetividad . Castillo ha respondido prometiendo actuar conforme al reglamento y al diálogo: “trabajaré con institucionalidad, sin declinar a mis principios y sin renunciar a mi trayectoria de izquierda”.
Este ascenso también representa un símbolo generacional e ideológico: una figura histórica de la izquierda mexicana que ahora ocupa un puesto clave en el Senado. Además, su elección refleja un impulso significativo hacia la paridad y el liderazgo femenino en órganos legislativos . Con esta responsabilidad, Castillo enfrenta un entorno político exigente, en el que debe equilibrar su legado ideológico, reformismo institucional y la necesidad de consensos en una cámara plural.
