Desde su fundación en 2003, el Festival Internacional de Cine de Morelia ha consolidado su misión de impulsar el talento cinematográfico nacional, amplificar la oferta cultural y proyectar el cine mexicano ante audiencias globales. Organizado por una asociación civil, el FICM profundiza su valor cultural gracias al respaldo de instituciones públicas y privadas, como la Secretaría de Cultura, el gobierno de Michoacán y Cinépolis. Lo que comenzó como un encuentro regional se ha convertido en el festival más prestigioso de México y uno de los más relevantes de Latinoamérica.

La edición número 23 del FICM se celebrará del 10 al 19 de octubre de 2025, con funciones preinaugurales el 9 de octubre. La programación reunirá entre 101 y 102 películas —según la fuente— distribuidas en cuatro secciones competitivas: Sección Michoacana (15 trabajos), Cortometraje Mexicano (62 títulos), Documental Mexicano (14) y Largometraje Mexicano (11). Un logro destacado este año es que el 46 % de las obras en competencia fueron dirigidas por mujeres, frente al 29 % registrado en las inscripciones, además de la participación de 11 cineastas indígenas.

La apertura contará con “El agente secreto” de Kleber Mendonça Filho, y la presencia de destacados creadores como Jafar Panahi, Lucrecia Martel, Robin Campillo, Javier Espada y Oliver Laxe. En la selección de estrenos internacionales figuran títulos como Frankenstein de Guillermo del Toro, The Chronology of Water (Kristen Stewart), Alpha (Julia Ducournau), Bugonia (Yorgos Lanthimos), Nouvelle Vague (Richard Linklater) y No Other Choice (Park Chan-wook). Además, el FICM rendirá homenaje a la icónica María Félix con una retrospectiva de siete películas y una exposición fotográfica titulada “Una diosa para una diosa” en el Centro Histórico. También se celebran el Foro de los Pueblos Indígenas y el programa Impulso Morelia, que este año cumple 11 años apoyando proyectos en postproducción.

Morelia se transforma cada octubre en un motor cultural que atrae a miles de visitantes, lo que genera una importante derrama económica y social. La ciudad, declarada Patrimonio Mundial por UNESCO, ofrece un marco arquitectónico y cultural incomparable que complementa la experiencia del festival. El FICM también ha impulsado una democratización del cine a través de iniciativas como “Cine Para Todxs”, funciones gratuitas, y espacios de diálogo profesional que mezclan industria, crítica y público.

El Festival continúa siendo una plataforma vital para la proyección del cine mexicano, no solo como exhibidor sino como lanzadera: los ganadores en ciertas categorías son elegibles para los premios Óscar. La amplia participación de cineastas emergentes, la visibilidad internacional de las películas y la creciente presencia femenina e indígena consolidan al FICM como un festival integrador, moderno y comprometido con la diversidad. Con sedes como Cinépolis Morelia Centro, Teatro Mariano Matamoros, Teatro Melchor Ocampo y espacios públicos como la Plaza Benito Juárez, la experiencia se vive en toda la ciudad
