
La “Rama” es una de las tradiciones navideñas más emblemáticas del estado de Veracruz, un símbolo vivo de la mezcla cultural que define a México. Sus orígenes se remontan al siglo XVI, cuando misioneros españoles la introdujeron como instrumento de evangelización, combinando ritos indígenas de renovación natural —conocidos como “versúch il” entre los pueblos originarios— con elementos cristianos ligados al nacimiento de Jesús. Durante el siglo XIX, se consolidó en la región del Sotavento, especialmente en localidades como Tlacotalpan y Alvarado, y luego se extendió por todo el estado, enriquecida además por influencias del comercio marítimo con otras regiones del país como Yucatán.

En la actualidad, la celebración se desarrolla principalmente del 16 al 24 de diciembre, en paralelo con las posadas, aunque en algunas zonas puede prolongarse hasta el Día de Reyes o el 2 de febrero. La preparación comienza semanas antes: se selecciona una rama de árbol como pino, otate o naranjo, que se adorna con faroles de papel coloreado o cáscara de naranja, cadenas de papel, globos, esferas y adornos hechos a mano. Grupos comunitarios integrados por niños, jóvenes y adultos se organizan para llevar la rama en procesión por las calles de los barrios y pueblos, creando un ambiente festivo que une a vecinos y familias.

El corazón de la tradición radica en la música y la convivencia. Los participantes entonan villancicos y coplas propias de la Rama, acompañados por instrumentos del son jarocho como jaranas, guitarras, maracas y panderos. Al llegar a cada casa, cantan versos que recuerdan el viaje de María y José, y en agradecimiento reciben aguinaldos en forma de dulces, frutas o dinero. Aunque en el pasado se organizaban grandes convivios en casas previamente acordadas, hoy en día la tradición se mantiene como un espacio de encuentro comunitario, donde se transmiten valores, costumbres y el espíritu solidario de la temporada navideña.

