Cada 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, una fecha creada para aumentar la conciencia sobre esta enfermedad crónica que afecta a millones de personas alrededor del mundo. Esta conmemoración nació en 1991 por iniciativa de la Federación Internacional de Diabetes (FID) con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas oficializó este día mediante la resolución 61/225, reconociendo la diabetes como un serio problema de salud pública global. Además, se escogió el 14 de noviembre en honor al cumpleaños de Sir Frederick G. Banting, quien junto con Charles Best descubrió la insulina en 1922, un avance decisivo para el tratamiento de esta enfermedad.

El objetivo principal de este día es concientizar sobre el impacto de la diabetes: no solo en la salud individual, sino también en los sistemas de salud, las familias y las economías. Se busca promover políticas públicas que mejoren la prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado, para reducir las complicaciones asociadas, como la ceguera, la insuficiencia renal, las enfermedades cardiovasculares y las amputaciones. Además, cada año se selecciona un tema central; para 2025, por ejemplo, la campaña de la OPS/OMS se titula “Diabetes en las diferentes etapas de la vida”, lo que refuerza el compromiso de asegurar acceso equitativo a la atención para todas las personas.
Hablando de la enfermedad misma, la diabetes es un trastorno metabólico caracterizado por niveles elevados de glucosa en la sangre. En la diabetes tipo 1, el páncreas no produce insulina; suele diagnosticarse desde la infancia o adolescencia y no se puede prevenir. En la diabetes tipo 2, la más común, el cuerpo no responde bien a la insulina o no la produce en la medida suficiente; esta forma sí es muchas veces prevenible mediante un estilo de vida saludable, que incluya una alimentación balanceada, actividad física y evitar el tabaco. Sin un control adecuado, la enfermedad puede evolucionar silenciosamente y provocar daños graves en órganos y tejidos a largo plazo.

En el contexto mexicano, la diabetes representa un desafío enorme. De acuerdo con datos recientes del ISSSTE, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), la prevalencia total de diabetes en adultos de 20 años o más es del 18.4%; de ese porcentaje, 12.4% ya había sido diagnosticado, mientras que 6.0% no sabía que tenía la enfermedad. Esto se traduce en millones de personas viviendo con diabetes —diagnosticadas o no—, lo cual tiene un impacto muy fuerte en la salud pública. Además, la diabetes aparece entre las principales causas de muerte en varios estados; por ejemplo, en Jalisco fue la tercera causa de defunción entre 2019 y 2022.
Por todo esto, el Día Mundial de la Diabetes no es solo una fecha simbólica: es una llamada a la acción. Invita a los gobiernos, las instituciones de salud y la sociedad en general a tomar medidas para prevenir la enfermedad, garantizar diagnósticos tempranos y mejorar el acceso a tratamientos integrales. En México, se vuelve urgente reforzar programas de educación, detección y apoyo para que más personas puedan controlar su diabetes y reducir las complicaciones. Al celebrar este día, también nos comprometemos a trabajar por un futuro más saludable, donde la diabetes deje de ser una amenaza silenciosa y se convierta en una condición manejable para todos.
