La Carrera Panamericana 2025 se celebrará del 9 al 16 de octubre (arranque de actividades y ceremonias en la primera semana de octubre), con salida oficial desde Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y meta final en Zacatecas tras siete días de intensa competencia por carretera. Esta edición conmemora el 75.º aniversario de la prueba que nació en 1950 y hoy vuelve a reunir a clásicos y máquinas modernas en una ruta que atraviesa buena parte del país.

El origen de la Panamericana se remonta a 1950, creada para celebrar la apertura de la Carretera Panamericana en México; entre 1950 y 1954 la carrera ganó fama (y mala fama) por su velocidad extrema y peligrosidad, hasta que fue cancelada y posteriormente resucitada en 1988 como rally histórico. Desde entonces la competencia se transformó: ya no es una carrera “a todo riesgo” como en los años cincuenta, sino un evento de resistencia, técnica y tradición que honra autos entre 1940 y la década de los setenta, además de contar con categorías modernas y el Sport & Classic Tour para quienes buscan la experiencia Panamericana sin competir por tiempos.
La ruta 2025 promete una travesía larga y exigente: medios especializados y comunicados de la organización y gobiernos estatales hablan de más de 3,000–4,000 km y del paso por varios estados del sur y centro-norte del país en el recorrido de siete días; la llegada a Zacatecas será la celebración final con actividades públicas, operativos de seguridad y una exhibición de trofeos y autos. En esta edición la logística incluye arrancadas ceremoniales, controles de paso y etapas cronometradas que pondrán a prueba la resistencia de coches y tripulaciones.

En cuanto a participantes, la organización y los listados oficiales muestran una parrilla internacional: alrededor de 70–90 vehículos clásicos y modernos inscritos —pilotos mexicanos y extranjeros— divididos en categorías por año y preparación del automóvil. Marcas y equipos oficiales suelen formar parte del espectáculo: en 2025 fabricantes como Porsche han anunciado su presencia con tripulaciones propias, lo que suma atractivo deportivo y mediático al evento. Además, la Carrera mantiene su tradición de mezclar leyendas (Studebakers, Porsches clásicos, Ford de época) con máquinas restauradas y preparadas específicamente para la Panamericana.

El premio en La Carrera Panamericana no suele centrarse en grandes bolsas de dinero públicas, sino en trofeos, reconocimientos por categoría y el codiciado trofeo absoluto que la organización exhibe en distintos foros previos al evento; además, la clasificación oficial, las banderas y el honor de ser campeón en esta prueba histórica son el mayor estímulo para equipos y coleccionistas. Las bases y reglamentos detallan categorías, requisitos técnicos y el formato (incluyendo el Sport & Classic Tour) para garantizar seguridad y equidad entre competidores.
La edición 75 traerá, como en años recientes, una mezcla de competición, cultura y turismo: ferias, exhibiciones públicas de los autos, eventos gastronómicos y la oportunidad para que las ciudades sede (desde Chiapas hasta Zacatecas) capitalicen la afluencia de aficionados y equipos. Para los seguidores del automovilismo clásico es una cita imperdible: velocidad con historia, rutas espectaculares y la posibilidad de ver de cerca máquinas que hicieron legendaria a la Panamericana.
