Una estatua que mostraba al presidente de Estados Unidos y al fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein tomados de la mano apareció de forma sorpresiva el 23 de septiembre en la zona del National Mall, frente al Capitolio y cerca de la Casa Blanca, y fue retirada por las autoridades al día siguiente. La escultura era de gran tamaño —unos 12 pies (casi 3,7 m) de altura—, estaba pintada para parecer bronce y colocada sobre pedestales blancos; en la base había una placa con el texto “In honor of Friendship Month” y el título que acompañó la intervención: “Best Friends Forever”.

El montaje fue reclamado por un grupo anónimo que se identifica como “The Secret Handshake” (o Secret Handshake Project), que dijo haber instalado la pieza como intervención artística/protesta. Según comunicados y entrevistas que dieron los medios, el objetivo declarado del grupo era poner de relieve la relación social que Trump mantuvo con Epstein años atrás y reavivar el debate público sobre esa conexión, justo después de que circularan documentos y notas relacionados con su correspondencia. El grupo afirmó haber solicitado un permiso para exhibir la obra durante varios días; sin embargo, el National Park Service y la Policía del Parque decidieron retirarla alegando que no cumplía con términos del permiso.
Las placas que acompañaban a la estatua buscaban subrayar el mensaje satírico: una de ellas decía, según fotos publicadas por la prensa, “In honor of Friendship Month, we celebrate the long-lasting bond between President Donald J. Trump and his ‘closest friend,’ Jeffrey Epstein”, y otras reprodujeron fragmentos de una nota o carta que, de acuerdo con informaciones recientes, fue vinculada por legisladores a correspondencia entre Trump y Epstein. Ese texto en las placas funcionó como comentario irónico sobre la amistad y la reapertura del tema en la agenda pública.

¿Por qué pusieron la estatua? Los autores la describieron como protesta: una intervención para recordar la relación social pasada entre Trump y Epstein y para exigir transparencia sobre documentos y archivos relacionados con los crímenes de Epstein. La acción se enmarca además en una serie de provocaciones artísticas y proyecciones similares que aparecieron en el Reino Unido y otros puntos (por ejemplo, imágenes proyectadas sobre muros durante la reciente visita estatal de Trump al Reino Unido), todas con la intención de vincular simbólicamente al presidente con Epstein y reactivar la controversia pública.

Sobre la relación real entre Trump y Epstein: las crónicas públicas y las propias declaraciones del presidente reconocen que en décadas pasadas ambos socializaron en círculos semejantes; Trump ha dicho públicamente que tuvieron una “pelea” o “distanciamiento” años antes de la detención de Epstein y que no era un “fan” suyo, aunque existen imágenes y testimonios que muestran cercanía en ciertos eventos sociales. Epstein fue arrestado en 2019 por cargos federales de tráfico sexual y murió en prisión ese mismo año; su red y sus vínculos con figuras poderosas siguen siendo objeto de investigación y controversia. El uso de la estatua busca precisamente explotar esa historia para provocar una discusión pública
