Julieta Norma Fierro Gossman (Ciudad de México, 1948 – 2025) fue una de las científicas y divulgadoras más influyentes en la historia de México. Estudió Física en la UNAM, donde también obtuvo la maestría en Astrofísica, y se especializó en el estudio de la materia interestelar. Desde el Instituto de Astronomía y como profesora universitaria, combinó la investigación con una misión muy clara: acercar la ciencia a la sociedad de manera sencilla, clara y apasionada.

A lo largo de su trayectoria escribió más de 40 libros, decenas de artículos y participó activamente en radio, televisión y exposiciones. Fue directora de Divulgación de la Ciencia en la UNAM y colaboró en la creación de Universum. Con un estilo único, lleno de humor y metáforas, logró que miles de personas —sobre todo niñas y jóvenes— sintieran que la astronomía era cercana y fascinante.
Recibió múltiples premios y reconocimientos: el Premio Kalinga de la UNESCO, la Medalla Mario Molina, varios doctorados honoris causa, además de ser miembro del Sistema Nacional de Investigadores en el nivel más alto y de la Academia Mexicana de la Lengua. Su legado fue tan amplio que escuelas, bibliotecas, sociedades astronómicas e incluso una especie de luciérnaga llevan su nombre.

En entrevistas reconoció que ser mujer científica en su época no fue sencillo. Aunque no sufrió discriminación directa en lo académico, sí enfrentó barreras culturales y sociales que limitaban a las mujeres: pocas referentes, escaso apoyo institucional para conciliar vida personal y profesional, y poca valoración a la divulgación como trabajo científico. Aun así, convirtió esas dificultades en motor para abrir camino a las siguientes generaciones.
Su ejemplo mostró que la ciencia no tiene por qué ser inaccesible ni elitista. Con su voz y creatividad, logró que niños, jóvenes y adultos encontraran en la astronomía un espacio para imaginar y aprender. Ese gesto simbólico —hacer sentir a todos que también podían ser parte del conocimiento— inspiró a muchas mujeres a seguir carreras científicas, derribando prejuicios de género.

El legado de Julieta Fierro trasciende generaciones: investigadora rigurosa, divulgadora incansable y maestra ejemplar. Sus libros, sus programas, los espacios que impulsó y las generaciones que formó siguen vivos como una invitación permanente a mirar el cielo con curiosidad. Su partida deja un vacío enorme, pero también la certeza de que la ciencia en México tiene en ella a una de sus más grandes pioneras.
