Se le consideraba un alimento sagrado por su valor y versatilidad, formaba parte de los rituales religiosos como objeto de tributo a los Dioses, además, se aprovechaba como alimento, como moneda de intercambio en el antiguo sistema económico (trueque), y se le atribuyeron propiedades medicinales.

México es el precursor del cacao que se cultiva en el mundo, con una producción de aproximadamente 29 mil toneladas al año en manos de casi 40 mil productores, de los cuales, el 10 por ciento están distribuidos en todo el país y el 90 por ciento pertenecen a Tabasco.
De acuerdo con cifras del año 2019, en el Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), dicho Estado, contribuye con el 68 por ciento del volúmen de producción nacional con 18 mil 327 toneladas anuales, siendo el productor principal, seguido de Chiapas y Guerrero.
Según el SIAP, Tabasco también es el primer exportador a Europa de este producto, que adquirió la denominación de origen del cacao Grijalva. En Yucatán, la empresa chocolatera “Ki Xocolatl”, de la que es propietario un empresario belga radicado en la entidad desde hace 18 años, se logran 200 toneladas anuales del cacao criollo más fino de México, en una plantación próxima a Uxmal.

Es un orgullo que México es conocido mundialmente por ser la cuna del cacao, figure en la lista, y que Yucatán sea un referente, aunque no ocupe un sitio como principal productor del país. Estamos cultivando cacao en tierras donde nunca se pensó que fuera posible, y no lo hizo un chocolatero belga, lo hicieron posible las personas que trabajaron la tierra, la cultivaron y cosecharon los frutos, es un trabajo de todos, un producto que Yucatán aporta al mundo.
