Este 1 de septiembre de 2025 México vivió una jornada inédita: el arranque del nuevo ciclo del Poder Judicial surgido de las elecciones del 1 de junio, con una Sesión Solemne en el Senado para la toma de protesta de 881 personas juzgadoras —incluidos los 9 ministros y ministras de la renovada Suprema Corte—, tras la reforma que redujo el Pleno de 11 a 9 integrantes. La Cámara alta informó que todo estaba listo para el relevo y detalló el procedimiento por bloques y horarios; medios nacionales transmitieron en vivo el desarrollo. La cifra de 881 cargos incluye 5 integrantes del Tribunal de Disciplina Judicial, 17 magistraturas electorales, 464 magistraturas de circuito y 386 juzgados de distrito.

En la Corte, el abogado mixteco Hugo Aguilar asumió como ministro presidente, resultado de haber sido el más votado en la elección judicial; su llegada ha sido destacada por su perfil y por el simbolismo de una presidencia de origen indígena. En su mensaje previo y durante la ceremonia, se presentó como “ministro del pueblo” y prometió construir un nuevo sistema de justicia. Crónicas en vivo recogieron sus primeras palabras y el contexto del traspaso, así como la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en una jornada calificada como “histórica” por el propio Ejecutivo.
Más allá del juramento de ley, el inicio de la nueva etapa estuvo marcado por ritos simbólicos. Desde la madrugada se realizó una “purificación” de las instalaciones de la SCJN con médicas tradicionales; además, se llevó a cabo la consagración de bastones de mando en la zona arqueológica de Cuicuilco, actos privados vinculados a tradiciones de pueblos originarios. La prensa explicó que el bastón de mando representa autoridad y compromiso comunitario, y que ha sido usado como emblema en otros relevos de poder recientes.

A nivel operativo, el Senado organizó la protesta en bloques, con logística especial para familiares y transmisión en sedes alternas; medios reportaron también tomas de protesta estatales (como en CDMX y Tabasco) realizadas en tiempos compactos para agilizar el proceso. En paralelo, se subrayó que más del 60% de las nuevas personas juzgadoras son mujeres, dato que ha sido presentado como signo de paridad en el relevo.
El pulso ciudadano llega con claroscuros. La reforma y la elección directa de juzgadores dividieron opiniones desde su origen; aunque el oficialismo la celebra como democratización, la participación fue baja —en torno al 13%— y hubo críticas por posibles incentivos al control político o criminal, además de denuncias de irregularidades. Medios internacionales y nacionales han registrado ese contraste y, ya durante la toma de protesta, se reportaron manifestaciones locales de rechazo, mientras encuestas previas mostraban interés dividido en la elección judicial. En suma: una “nueva era” que arranca con fuerte carga simbólica y altas expectativas, pero también con escepticismo y vigilancia social.
