
El 1.º de septiembre de 1925 se inauguró el Banco de México, una vez publicada su Ley Constitutiva pocos días antes, el 25 de agosto. Su apertura puso fin a largos años de fragmentación monetaria e inestabilidad que se extendían desde el siglo XIX y se agravaron tras la Revolución, convirtiéndose en el proyecto visionario que ordenó la economía nacional bajo la presidencia de Plutarco Elías Calles.

Con el paso de las décadas, esta institución se consolidó como el banco central y guardián de nuestra moneda: tiene como objetivo prioritario preservar su poder adquisitivo, fortalecer el sistema financiero y garantizar la estabilidad de pagos y confianza, funciones esenciales para el desarrollo y la soberanía del país en cada etapa histórica.

