
Este 26 de agosto se conmemora el aniversario luctuoso de José María Velasco, figura cumbre de la plástica mexicana, quien supo elevar el paisaje nacional a símbolo de identidad y rigor. Formado en la Academia de San Carlos, desarrolló un naturalismo preciso y apasionado: observación directa, estructura espacial rigurosa y fidelidad geográfica convirtieron escenarios como el Valle de México en documentos vivos y obras maestras, reconocidas dentro y fuera del país.

Su legado va más allá de la pintura: fue también ilustrador y estudioso de las ciencias naturales. Colaboró en la revista La Naturaleza, creó la serie Flora del Valle de México, trazó con exactitud botánica especies vegetales y profundizó en el conocimiento de la geografía y la fauna locales. Arte y ciencia se unieron en su mirada; cada detalle, desde la montaña hasta la planta, respondía a un examen atento y respetuoso del entorno.

Llamado “arquitecto del aire”, dejó una obra inmensa que influyó incluso en maestros como Diego Rivera y se convirtió en testimonio insustituible de cómo lucían nuestros territorios y paisajes en el siglo XIX. Al recordarlo, honramos al artista que nos enseñó a ver, con ojos precisos y orgullo, la belleza propia de México en su estado más puro y verdadero.
