
Cada 4 de agosto se celebra en México el Día Nacional de la Dalia, fecha instaurada oficialmente en 2007 por la Asociación Mexicana de la Dalia (Acocoxóchitl), con el propósito de rendir homenaje a la flor nacional y promover su cultivo, conocimiento y valor cultural. Su reconocimiento como emblema nacional se remonta al 13 de mayo de 1963, cuando el presidente Adolfo López Mateos decretó a la dalia —en todas sus especies y variedades— como símbolo de la floricultura y flor nacional de México. Originaria de las regiones templadas del centro y sur del país, fue cultivada desde la época prehispánica por los pueblos originarios, quienes la llamaban acocoxóchitl o xicaxóchitl, valorándola tanto por su belleza ornamental como por sus propiedades medicinales.

La importancia de esta celebración radica en que la dalia representa la riqueza botánica, la identidad y la diversidad cultural de México: es una planta endémica que cautivó al mundo por su inagotable gama de colores, formas y tamaños, convirtiéndose en embajadora natural del país en los jardines de todo el planeta. Conmemorar esta fecha es también honrar las raíces, el trabajo de los floricultores y el legado de los pueblos indígenas que la domesticaron y la integraron a su cosmovisión. Más que una flor, la dalia es un símbolo vivo de la creatividad y la belleza que nace de la tierra mexicana, por lo que su día nos invita a admirarla, protegerla y sentirnos orgullosos de ella como parte esencial de nuestra herencia nacional.

