
La celebración tiene su origen en México, donde se estableció oficialmente el 26 de Julio como fecha para honrarles, iniciativa impulsada por instituciones y familias para reconocer su papel fundamental en la sociedad. Se eligió este día porque coincide con la festividad religiosa de San Joaquín y Santa Ana, considerados los abuelos maternos de Jesús en la tradición católica, convirtiéndose así en un símbolo universal de la sabiduría y el cuidado ancestral.

Esta fecha va mucho más allá de un saludo o un detalle: es el momento de valorar su legado, su paciencia y el amor incondicional que brindan a las nuevas generaciones. Son ellos quienes guardan las historias familiares, transmiten tradiciones y enseñanzas que no aparecen en los libros, y ofrecen un refugio lleno de calma. Celebrar su día es reconocer que su vida y su esfuerzo son la base sobre la que crecemos, fortaleciendo el vínculo que une a toda la familia.
