
Del 17 al 25 de abril, Tuxtla Gutiérrez se viste de fiesta para honrar a San Marcos Evangelista, su santo patrono, en una de las celebraciones más antiguas y representativas de Chiapas. Con una agenda que entrelaza fe, cultura y tradición, la ciudad se convierte en punto de encuentro para vecinos y visitantes, quienes participan en peregrinaciones, misas diarias, mañanitas y la coronación del santo, mientras el ambiente se llena de música de marimbas, danzas folclóricas y el aroma característico de las flores.

Entre las expresiones más emblemáticas destaca la ensarta de flor de mayo, una actividad que reúne a hombres y mujeres en espacios como el Museo del Café y el Palacio Municipal. Con agujas e hilos, ensartan una a una las flores para formar largas guirnaldas que luego son llevadas en procesión hasta la Catedral, donde adornan el altar y la imagen del santo. Paralelamente, se elaboran los ramilletes o “joyonaqués”, piezas artesanales tejidas con hojas, flores y frutas que simbolizan la conexión entre el pueblo y lo divino, un oficio transmitido de generación en generación que requiere paciencia y precisión.

Vivir la feria de San Marcos es sentir la identidad zoque latir en cada rincón, entre el sonido del tambor y el carrizo, y la alegría de compartir con familia y amigos. Es una fiesta que honra el pasado y celebra el presente, donde cada ofrenda, cada canto y cada paso en la procesión es un homenaje a la herencia que une a la comunidad. ¡Felicidades a Tuxtla Gutiérrez por mantener viva esta hermosa tradición! Que la fe y la alegría sigan iluminando cada rincón de la capital chiapaneca.

