
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en conjunto con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y WWF México, informó el pasado 17 de marzo que la presencia de la mariposa monarca en los bosques de hibernación del país registró un incremento del 64% durante la temporada 2025-2026. Las colonias ocuparon 2.93 hectáreas de superficie forestal, frente a las 1.79 hectáreas reportadas en el ciclo anterior, revirtiendo la tendencia a la baja observada entre 2022 y 2024. Sin embargo, las cifras aún se mantienen muy lejos del máximo histórico de 18.19 hectáreas registrado en 1996-1997 y del umbral de 6 hectáreas que los científicos consideran necesario para garantizar la estabilidad de la especie. Se detectaron nueve colonias en total: tres en Michoacán y seis en el Estado de México, de las cuales cinco se ubicaron dentro de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca y cuatro fuera de ella, siendo la más grande la del ejido El Rosario, en Michoacán, con 1.62 hectáreas.

Este repunte se atribuye principalmente a condiciones climáticas más favorables durante el año 2025. En Estados Unidos, zona de reproducción y paso migratorio, se registró mayor humedad en primavera y verano, menor sequía y una mayor disponibilidad de plantas y flores para la alimentación, lo que permitió un aumento en el número de huevos y larvas y una migración más exitosa hacia México. Además, los esfuerzos de conservación implementados en los tres países de la ruta migratoria —México, Estados Unidos y Canadá—, como la protección de hábitats, el control de la tala ilegal y la promoción de cultivos amigables con la especie, también han contribuido a este resultado positivo. No obstante, los especialistas destacan que se trata de una recuperación frágil y que no debe generar confianza excesiva, ya que depende en gran medida de factores ambientales que pueden variar de un año a otro.

A pesar de la buena noticia, la mariposa monarca sigue enfrentando riesgos graves que ponen en peligro su supervivencia a largo plazo. Entre las principales amenazas se encuentran el uso extensivo de plaguicidas en las zonas agrícolas de la ruta migratoria, que afecta tanto a las mariposas como a las plantas de algodoncillo, su única fuente de alimento durante la etapa de larva; la pérdida y fragmentación de hábitat por la expansión de la agricultura y la tala ilegal, especialmente en las zonas de hibernación; y los efectos del cambio climático, que alteran los ciclos de reproducción, migración y las condiciones de los bosques donde pasan el invierno. La titular de Semarnat, Alicia Bárcena, subrayó que la protección de esta especie requiere una cooperación trilateral más fuerte y acciones coordinadas que vayan más allá de medidas temporales, ya que la mariposa monarca no solo es un símbolo natural de América del Norte, sino también un indicador clave de la salud de los ecosistemas de la región.
