El precio internacional del petróleo registró un fuerte incremento en los mercados globales y superó la barrera de los 100 dólares por barril, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente. En algunos momentos de la jornada, el crudo de referencia West Texas Intermediate (WTI) llegó a cotizar alrededor de 107 dólares, lo que representa un aumento cercano al 17% en un solo día, uno de los movimientos más bruscos del mercado energético en los últimos años.

El aumento está directamente relacionado con el deterioro de la situación geopolítica en la región. Los enfrentamientos entre Irán, Israel y Estados Unidos han provocado ataques a instalaciones energéticas y amenazas al transporte marítimo de hidrocarburos. Como resultado, varios países productores del Golfo han reducido su producción o suspendido temporalmente exportaciones ante el riesgo de que la guerra interrumpa el suministro energético global.
Uno de los factores más críticos es la crisis en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del planeta para el comercio energético. Por este paso circula aproximadamente 20% del petróleo que se transporta por vía marítima en el mundo, por lo que cualquier interrupción en el tránsito de buques petroleros genera un impacto inmediato en los precios internacionales. La caída del tráfico de embarcaciones en esta zona ha intensificado el temor de escasez de crudo en los mercados globales.

El encarecimiento del petróleo tiene efectos directos en México. Aunque el país es productor de crudo, importa cerca de la mitad de las gasolinas que consume, principalmente desde Estados Unidos. Esto significa que el aumento en los precios internacionales del petróleo y los combustibles puede trasladarse gradualmente al costo de las gasolinas, presionando la inflación y los costos de transporte, producción y servicios en la economía nacional.
Al mismo tiempo, el alza del crudo puede tener un efecto mixto para las finanzas públicas mexicanas. Por un lado, el aumento del precio internacional beneficia los ingresos petroleros del gobierno y de Petróleos Mexicanos, ya que el petróleo mexicano se vende a precios más altos. Sin embargo, el impacto negativo puede aparecer en forma de mayores subsidios a combustibles o presiones inflacionarias, lo que complica el equilibrio fiscal y el poder adquisitivo de los consumidores.

De cara al futuro, analistas advierten que la volatilidad en el mercado energético podría mantenerse mientras continúe la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente. Si el conflicto se prolonga o si el tránsito por el estrecho de Ormuz continúa restringido, los precios del petróleo podrían mantenerse por encima de los 100 dólares o incluso acercarse a niveles cercanos a 120 dólares por barril, lo que tendría repercusiones directas en la economía global, el comercio y la inflación en numerosos países.
