
Plácido Domingo Embil nació el 21 de enero de 1941 en Madrid, España, en el seno de una familia de artistas líricos: sus padres eran miembros de una compañía de zarzuela que se trasladó a México cuando él tenía cinco años. Allí, en la Ciudad de México, comenzó sus primeros pasos en el mundo de la música, estudiando piano, guitarra y canto. Inicialmente soñaba con ser director de orquesta, pero su extraordinaria voz de tenor lo llevó a centrarse en la interpretación vocal, haciendo su debut profesional en 1959 en la ópera La Traviata y consolidándose rápidamente como una de las promesas más brillantes del canto lírico mexicano y luego internacional.

Su trayectoria se ha extendido por más de seis décadas, convirtiéndolo en uno de los artistas más prolíficos y reconocidos de la historia de la ópera. Ha interpretado más de 150 papeles líricos en los principales teatros del mundo, desde el Metropolitan Opera de Nueva York hasta la Scala de Milán, pasando por el Teatro Colón de Buenos Aires y el Royal Opera House de Londres. Además de su carrera como cantante, ha destacado como director de orquesta y administrador artístico, liderando importantes instituciones como el Los Angeles Opera y el Washington National Opera. También ha incursionado en géneros como la zarzuela, el pop latino y el musical, demostrando su versatilidad y su compromiso con llevar la música a públicos más amplios.

A lo largo de su vida, ha recibido innumerables reconocimientos, entre ellos múltiples Grammys, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y la Medalla Presidencial de la Libertad de Estados Unidos. Más allá de sus logros artísticos, Domingo ha dedicado parte de su labor a la educación y la difusión del canto lírico, fundando academias y festivales que apoyan a jóvenes talentos. En este día de su cumpleaños, su legado sigue vivo en cada nota que interpreta y en la influencia que ha tenido en generaciones de cantantes y amantes de la música en todo el planeta.

